Siempre me motivan los retos sin discriminar la naturaleza de los mismos, mantener la periodicidad de estas reflexiones es un objetivo asumible; mi reto en el Nàstic seguro que requerirá una exigencia superior.
Como entrenador siempre he madurado a base de experiencias que en varias ocasiones no han tenido el desenlace esperado, pero que han conformado mi carácter, mi personalidad, mi modelo de dirección de un equipo profesional. Soy sincero al manifestar que la riqueza de estas experiencias, me han permitido crecer como entrenador, posiblemente no al ritmo deseado, pero evolucionando, no esperando únicamente el desenlace final, sino disfrutando del camino. Un día volveré a la Primera División, esa és como dice Paulo Coelho mi “Leyenda Personal”, un objetivo individual que me permite afrontar la realidad con un optimismo natural.
Ante todo mi primer deseo es conseguir que vivamos esta experiencia de forma colectiva, sin renunciar a ningún trabajador de este gran club. Emitir un mensaje, que resuene, que nos aglutine, que nos permita recuperar unas sensaciones de seguridad que posiblemente con el tiempo hayan desaparecido. Movilizar una emoción de forma colectiva, para superar una situación que puede superar a nivel individual.
No podemos escoger nuestras circunstancias, pero si saber convivir con ellas. Si tienes problemas, aprende a afrontarlos, con serenidad, con reflexión, con conocimiento. Ante una situación como la actual, el primer objetivo es movilizar la motivación interna, vinculada con aspectos como la autovaloración y especialmente el control de la tarea.
A nivel de autovaloración, debemos conseguir hacerles creer en si mismos. Un jugador, un equipo, és un estado de ánimo. La actitud de los entrenadores, expande, contagia, este estado de ánimo, generando una sensación colectiva de limitación en el rendimiento o la posibilidad de alcanzar cualquier tipo de objetivo. Crear jugadores atrevidos, que se atrevan a ganar, que apuesten claramente por intentar conseguir el objetivo, no esperar a analizar las circunstancias del partido. Jugar para recuperar y atacar, jugar sin ataduras, y transmitir esa confianza al resto del equipo. Cambiar la tendencia habitual de intentar descubrir en el jugador sus puntos débiles para intentar mejorarlos, debemos apostar por identificar sus fortalezas y edificar sobre ellas.
A nivel de control de la tarea, mi principal reto es desarrollar e implementar mis prioridades, buscando la implicación máxima del jugador. El jugador debe aprender a entender la dinámica del juego, para facilitar sus tomas de decisiones. Vivenciar el juego, identificando las señales pertinentes, para conseguir la sinergia, es decir, que llegada la competición, todos los jugadores interpreten de forma similar todas las diferentes situaciones que se planteen. Los entrenadores que dudan, hacen dudar, no existe peor entrenador que aquel que no sabe transmitir su modelo, mejor o peor, pero definido, y que consigue que todos los jugadores crean en él.
Cuando defiendes públicamente unas ideas, tienes que esforzaste por vivir de acuerdo con ellas. Lo que creamos o lo que pensemos, al final no tiene importancia, lo único que realmente es importante es lo que hacemos. ¿Qué compromisos estamos dispuestos a exigirnos para revertir esta situación?
Como entrenador intentas trasladar esta cuestión a cada uno de los jugadores, escogiendo el momento adecuado, invitando en lugar de tratar de convencer y especialmente intentando provocar emociones. En estas primeras aproximaciones, si algo tengo claro, es que hablamos de un grupo humano sensacional, esa es una ventaja que debemos aprovechar, para conformar nuestra visión colectiva. Cuando salgamos de esta situación estoy convencido que su afectividad será mayor, ese es el auténtico valor de todo nuestro trabajo, partiendo de la premisa de que en el futbol lo realmente valioso es la relación humana de los jugadores.
Todos tenemos un deseo, es un buen periodo del año para tenerlos, yo voy a luchar por el mío, sin olvidar que siempre nuestra mente se lanza hacia delante tan pronto como tiene algo a lo que tender. Si tenemos objetivos ambiciosos, obtendremos resultados ambiciosos. No se trata de divulgar lo que se quiere hacer, sino de hacerlo.
El pedagogo Paulo Freire siempre decía que “el mejor maestro es el que pasa desapercibido”. Dejemos a los jugadores que encuentren la mejor versión de si mismos, y que tomen decisiones, ese es mi principal reto.
Una última reflexión, en cualquier circunstancia negativa siempre podemos rescatar alguna connotación positiva. El dolor nos mantiene alerta, nos previene, nos indica que debemos realizar algún pequeño cambio en nuestros hábitos. En la Segunda División existen muchos equipos que de momento no experimentan este dolor, viven en una aparente tranquilidad, sin preveer que un campeonato tan largo y tan exigente, puede alterarse de forma casi imperceptible. Llegados ese momento, equipos como el Nàstic, que se encuentran en medio del vendaval, sabrán convivir mejor con todas las amenazas que puedan aparecer, aceptará mejor los riesgos. La gran victoria que en ese momento parecerá fácil, será el resultado de una serie de pequeñas victorias que hoy pasan desapercibidas.







